Cultivo
La floración aparece a los tres años de su cultivo, normalmente a mitades de mayo, y la recolección suele realizarse afínales de julio. El fruto consiste en una infrutescencia de bolas rojas, cada una de las cuales contiene dos “semillas“. En el momento de la recolección las semillas inmaduras no tienen la forma definitiva embrional y solamente germinan tras un período latente hasta su madurez total. Una vez recolectadas, las semillas se colocan en contenedores de arena durante 100 días para acelerar su crecimiento, desde finales de julio hasta principios de noviembre. Durante ste período de tiempo es muy importante el control de la humedad. A continuación, la semilla se siembra en un lecho matriz desde principio a mitad de noviembre.
Debido al largo período que requiere su crecimiento, en su mayoría en la sombra, se hace evidente el riesgo que tiene la planta a ser perjudicada por parásitos e insectos en general.
Actualmente se recomienda esperar de 10 a 15 años tras el último cultivo de ginseng, para empezar a sembrar de nuevo el terreno por tres principales razones: la acción nociva de los parásitos, la que proviene de los insectos, la falta de nutrientes en el suelo (es una planta extremadamente voraz y realiza un auténtico “expolio” de los nutrientes del terreno);
Existen dos métodos de cultivo -siembra directa o trasplante- de los que Corea ha optado por el segundo, en el que las plantas jóvenes de ginseng se trasplantan a los campos de cultivo definitivos. Este es el método de cultivo que produce mejor calidad.
Las condiciones del entorno más adecuadas para el cultivo de ginseng suponen una variación anual de temperaturas entre 0,9 y 13°C siendo en verano de 20 a 25°C.
El índice de pluviometría debe ser en promedio anual alrededor de 1.200 mm., debiendo ser escasa la cantidad de nieve caída. La luz del sol directa es nociva, siendo ideal alrededor de 1/8 al 1/3 del total de luz disponible.
La capa superficial más adecuada del terreno es la de tipo arenoso, mientras que para el subsuelo es mejor una capa arcillosa. También es preferible la elección de terrenos en los que las diferentes capas estén bien definidas; en resumen, el terreno de cultivo ideal es aquel que no está perjudicado por los parásitos y los insectos, no excesivamente fértil y con un pH de 5,5 a 6.
Respecto a las condiciones geográficas, son favorables los terrenos orietados al N, NE, siendo también muy favorable la existencia de un drenaje; como se dijo antes, es también importante la presencia de humus particularmente provenientes de árboles con abundancia de hojas, creándose de esta forma las condiciones más similares posible al habitat del ginseng silvestre.
Cuando se observan con detenimiento las exigencias de su cultivo se comprende una de las características botánicas más notables de esta planta y que consiste en la extraordinaria selectividad que exige la propia planta en cuanto a las condiciones del entorno en que va a ser cultivada; de ahí se deduce la gran dificultad que plantea su cultivo en zonas en las que la climatología o el suelo son incompatibles con las mencionadas exigencias, que llega al extremo de que si el ginseng ha crecido en condiciones desfavorables, el aspecto de la planta es distinto, y sus efectos farmacológicos son notablemente inferiores.
Por ello, que aún cuando el cultivo del ginseng ha sido introducido en Japón, este país sigue importando cantidades considerables de ginseng, precisamente debido a la inferior calidad que allí obtienen a causa del entorno del cultivo.
