Farmacología
Durante siglos, el ginseng ha sido considerado como el “elixir de la vida”, misteriosa hierba medicinal ampliamente usada como preventivo y curativo de diferentes afecciones.
¿Qué sustancia hace que el ginseng posea estos efectos?
Para responder a esta cuestión se han llevado a cabo numerosas investigaciones por parte de científicos de todo el mundo y, pese a los buenos resultados obtenidos, hay que decir que aún no restan para aclarar totalmente su elevada eficacia.
Hay remontarse al 1854 para encontrar las primeras investigaciones sobre el ginseng llevadas a cabo por el Dr. Garrigues de USA, quien aisló una mezcla de glucósidos amorfos a los que denominó “panaquilon”, definiéndolos como los constituyentes característicos de la planta. A esta etapa siguió un período de 100 años durante los cuales, debido a dos guerras mundiales, no se produjeron nuevos avances en el tema.
Posteriormente, en 1957, el Dr. Brekhman, farmacólogo de la URSS, en su libro titulado “Ginseng”, realiza una revisión de los principales estudios farmacológicos, biológicos y químicos sobre esta planta. Según este científico, el ginseng posee un claro efecto defatigante, incrementa la capacidad para el trabajo y posee una acción tanto estimulante como relajante sobre el sistema nervioso central.
Estos efectos son debidos a los glucósidos del ginseng. Hay que decir pues, que su trabajo ha sido una gran contribución al impulso de la investigación sobre el ginseng, a la que ha dedicado su interés un buen número de científicos de todo el mundo, centrando su atención en la identificación de la estructura química de sus constituyentes: las saponinas.
En 1964 los profesores Shibata y Tanaka, de la Universidad de Tokio, aislaron hasta 13 saponinas diferentes del ginseng, identificando asimismo sus estructuras y diferenciándolas mediante cromatogarfía de capa fina. Así llegaron a identificar los llamados ginsenósidos Ro, Ra. Rb, Re, Rd, Re, Rf, Rg y Rhj.
También el Dr. Elyakov de la URSS determinó las estructuras químicas de 6 tipos de saponinas, aunque su teoría discrepaba de la expresada por Shibata, con quien mantuvo un vivo debate durante el 11° Pacific Science Seminar en 1966. Finalmente, Elyakov aceptó su error y fueron reconocidas las estructuras propuestas por Shibata como auténticas.
Las saponinas reciben su denominación por el hecho de formar una espuma jabonosa, “soapy foam” en inglés, cuando se disuelven en el agua. Forman parte del grupo químico denominado glucósidos y pueden formar un complejo con el colesterol de la sangre.
En estas circunstancias surge la cuestión de por qué las saponinas del ginseng actúan de forma tan distinta y eficaz en comparación con las de otras plantas.
La respuesta se encuentra en la estructura de las saponinas del ginseng, ya que se trata de glucósidos procedentes de compuestos triterpénicos, de origen completamente distinto del de las saponinas de otras plantas medicinales. En segundo lugar, las saponinas del ginseng son glucósidos naturales sin ningún peligro de toxicidad. En tercer lugar, se ha demostrado que el efecto farmacológico de las saponinas del ginseng notablemente distinto del que ejercen otras plantas medicinales.
Las saponinas del ginseng reciben el nombre de ginsenósidos como resultado de la combinación de las palabras “ginseng” y “glucósido”.
Se sabe que el ginseng contiene más de 20 clases de ginsenósidos, mientras que sólo la mitad de ellos se encuentran en el ginseng de otros países.
Teniendo en cuenta que los diferentes ginsenósidos poseen efectos farmacológicos distintos, resulta obvio que el ginseng de Corea tiene un efecto farmacológico superior al de los demás.
Además de estas sustancias principales llamadas ginsenósidos existen otros componentes que tienen propiedades beneficiosas para el organismo.
Entrando en el detalle de los componentes no pertenecientes a la família de los ginsenósidos hay que citar en primer lugar, los poliacetilenos con posible efecto anticanceroso, que son otros derivados del fenol con actividad antioxidante y que, por tanto, contribuyen a impedir la formación de peróxidos lípidicos en el organismo. Entre los compuestos oleosos puede citarse al pineno, que actúa como analgésico, y al ocineno, que entre otros efectos muestra actividad antiflogística, con la capacidad de actuar como antibiótico y colabora en la disminución de la fermentación excesiva en el tracto intestinal.
La importancia de todos estos compuestos fué puesta asimismo de relieve mediante las investigaciones del profesor Okuda de la Universidad de Ehime, en Japón, cuyos resultados pueden concretarse en el descubrimiento de constituyentes con actividad antidiabética, tales como la adenosina, diversos péptidos y un derivado que contiene manganeso, así como otras sustancias no sapónicas con marcada actividad farmacológica.
El tercer grupo de compuestos que se han identificado en el ginseng, es el constituido por las sustancias inorgánicas, especialmente determinados elementos metálicos esenciales para el organismo.
Según el profesor Okasawa, de la Universidad de Kinki del Japón, las plantas medicinales suelen contener cantidades mayores de calcio que de magnesio, mientras que en el caso del ginseng ocurre a la inversa; también se ha encontrado potasio y sodio en cantidades apreciables.
Otro investigador, el profesor Fuzima, del Departamento de Medicina de la Universidad de Kifú en Japón, reconoce la importancia de los constituyentes antiinflamatorios, tales como el uiaxinol y el ácido linoleico. También se han identificado en el ginseng compuestos tales como proteínas, ácidos nucleicos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.
Así pues, el ginseng se distingue no solamente por uso farmacológico sino también por su gran papel como tónico reconstituyente.
